Origen del apellido Rivarola


La familia Rivarola es originaria de Parma y desciende de la noble Casa de los Rossi. De la antigüedad de esta ilustre prosapia y de sus personajes de renombre que la hicieron insigne nos habla el Federici, el Graduccio, el Buschi y el Casoni, los cuales concuerdan plenamente con las memorias existentes en el Archivo de la Casa Rivarola, que hacen remontar su origen en el año mil de nuestra era.
En conformidad de cuanto afirman estos escritores y comprobado del árbol genealógico de esta familia, el primero del que se habla en la oscuridad de aquellos tiempos lejanos, pueda con certeza afirmarse la existencia de un tal Guido Rosso, del cual no se sabe mas que fue padre de Bernardo, el cual fue distinguido Capitán de armada que milita por su propia cuenta  y sostiene  una escuadra de hombres dedicados a las armas, realizando muchos y señalados servicios a Corrado I, Emperador, en las guerras que fueron iniciadas  en Italia. En reconocimiento de tales servicios, en el año 1029, Bernardo, obtiene en donación el Castillo de Rivarolo ubicado en el territorio de Parma.

Sus dos hijos Sigisfredo y Guglielmo, después de la muerte del padre, se dividen los bienes, mientras Sigisfredo continua el ramo primigenio en Parma, ramo fecundo de hombres valerosos e insignes no menos en guerra que en paz; Guglielmo, del cual propiamente descienden los Rivarola, le toca la posesión del Castillo de Rivarolo y que por golpe de la más áspera fortuna pierde al ser exiliado de su patria.

Encontrándose en aquellos tiempos de fierisimas guerras en Italia entre los partidarios de los Guelfos y de los Gibelinos, que el Emperador Enrico IV pretendía hacer con el pretexto de la investidura; Guglielmo, no solo se declara por el Imperio, si no que sostiene la causa con la obra de su potente brazo.

Siendo el ejercito de Enrico totalmente vencido y expulsado por Canossa a las ordenes de la Condesa Matilde de Toscana, Guglielmo, debe sufrir la suerte de los vencidos y así son confiscados todos sus bienes  que poseía en Parma, incluido el Castillo de Rivarolo, y expulsado para siempre de su patria. Agobiado en tal modo por la adversa fortuna, Guglielmo, en el 1085, decide pasar a Liguria, donde junto con algunos de sus fieles, se asientan junto al río Entella en una localidad que en aquel tiempo se llamaba Comunita y en el 1089 edifico un castillo que en memoria de aquel que poseía en Parma, llamo con idéntico nombre de Rivarolo.
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